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Medicina Estética

Terapia Facial

La limpieza facial terapeútica es una rutina indispensable para mantener la higiene y salud de la piel del rostro. La contaminación ambiental, el maquillaje e incluso el estrés son algunos de los factores que hacen que la piel acumule suciedad y pierda vitalidad, frescura y luminosidad.

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Artículo de interés

Nuestra Sesión de Terapia de Higiene Facial, lo que comúnmente se conoce como limpieza de cutis, en este caso es completamente personalizada.

Es el primer paso a cualquier otro tratamiento facial, especialmente de rejuvenecimiento, ya que equilibra el PH de la piel.

En este tratamiento se libera la piel de contaminantes, células queratinizadas e impurezas, evitando la propagación de bacterias en nuestra piel. Logrando una piel oxigenada, libre de impurezas, radiante, tersa, fresca e hidratada. Todos los productos aplicados en el rostro, serán de acuerdo al tipo de cutis del paciente.

Incluye extracción de impurezas y peeling o exfoliación.

El comienzo

Para empezar, hay que limpiar o desmaquillar la piel. Aquí mucha gente usa un limpiador y un tónico, el mismo para todos. Esto no debe ser así. Las pieles secas deberán ser tratadas con productos distintos a las pieles grasas. Hay limpiadores que además de limpiar, secan el agua de la piel (deshidratan) y hay jabones que hacen lo mismo. Si una persona con una piel sensible y/o seca recibe este tipo de producto en su piel, va a empezar a enrojecer. Si este paciente usara este tipo de producto a diario, con una piel seca, lo que conseguiría es acelerar la aparición de arrugas.

Igualmente, las pieles grasas deben ser limpiadas a fondo y además usar productos que seborregulen, es decir, que ayuden a que la piel reduzca la generación de grasa si es que eso está causando problemas como granos o acné.

La extracción

Toda limpieza ha de tener una extracción de lo que se llama puntos negros, comedones, pústulas. No es necesario el uso de vapor, ya que tiene más inconvenientes que ventajas. Además, realizamos un masaje facial para relajar la piel y músculos antes de la extracción, lo que va a ayudar mucho en todo el proceso.

Exfoliación

Hay esteticistas que primero hacen la exfoliación y después la extracción. Este no es el orden correcto ya que, al hacer la extracción, puede haber pequeñas descamaciones o alguna parte de la piel que necesita un posterior pulido. Si hacemos el peeling después de la extracción, nos aseguramos ese tacto suave y uniforme por todas las zonas de la piel.

Es importante usar un peeling o exfoliante mecánico y no químico. Si lo que queremos es una limpieza de cutis, el peeling mecánico nos va a prevenir de una exfoliación excesiva de capas de la piel que podrían verse afectadas, especialmente en verano. Por mucha protección solar que nos pongamos, si vamos a estar con tratamientos agresivos y más en países donde hay mucho sol, vamos a tener problemas de manchas, como mínimo.

Mascarilla final

No todas las mascarillas valen o, mejor dicho, no todas las mascarillas sirven para todo el mundo en todo momento. Ahora están de moda mascarillas de oro, de hoja de coco, de carbón y de infinidad de cosas que suenan muy novedosas y que por ello se cobran muy caras.

La mejor mascarilla es la que lleva los elementos que necesita la piel en cada zona y en el momento del tratamiento. Aplicamos una mezcla de vitaminas, colágeno, sérum calmantes, etc. de multitud de productos según la profesional considere en ese momento para ese paciente. Además, no se aplica todo el producto en todo el rostro y cuello, sino que cada zona lleva el producto adecuado. Hay zonas de la cara que pueden estar más sensibles o más secas o más grasas. Cada una de esas zonas ha de tratarse para recuperar el equilibrio.

Lo mismo pasa con la crema final. Hay que aplicar en cada zona la crema adecuada al estado de la piel.

En resumen, una limpieza no es echar unos productos de tal o cual marca porque “a mí me han ido muy bien”, hacer explotar unos granos y poner una crema al final. En una limpieza completa, se tarda aproximadamente una hora. Además, la sensación al salir de una limpieza profunda es de limpieza, suavidad, ligereza y relajación. No es necesario salir con la cara roja ni hinchada para realizar un buen trabajo, sino todo lo contrario. A fin de cuentas, una buena limpieza es indispensable para cualquier tratamiento facial posterior. Si la piel está engrosada y sucia, va a absorber mucho peor cualquier producto que se le aplique y reaccionará peor hasta con el aparato más milagroso.

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